Canto I
Hoy canto,
erguido,
vertical,
flotando sobre Palermo pegoteado.
Canto conmigo y sinmigo,
a lo que no puede ser arrastrado hacia la alcantarrilla,
a lo que se aferra.
El óxido que se enrosca barroco en el fierro
de la ventana.
Los jirones de mayonesa contra el frasco,
que esquivan el tenedor torero.
Al alcohol en gel que no se evapora
nunca.
A los restos de jabón
en el borde la bañera
como piezas
rosas y celestes
de dominó.
Los agarrás y se te resbalan y patinan
y quedan ahí asomados
mirando el abismo rendondo del desagüe
Hitchcockiano.
A lo que nunca, nunca, nunca,
terminás de raspar de la olla,
armado de espátula,
miga de pan,
cepillito,
destornillador,
uña.
A todo esto le canto,
a lo que no le canta
María Elena Walsh
ni su escudero Kevin Johansen.
Canto a todo eso,
a todo lo que es mi hermano:
a lo que es residuo y residencia.
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