El precio de entrada

[Otra traducción de un consejo de Dan Savage que encontré en youtube. Lean la traducción y después miren el video, porque Savage es muy buen orador también.]

Pregunta: Mis relaciones nunca duran más de 2 meses. ¿Qué me pasa, tengo algún problema? Siempre encuentro un defecto que no puedo superar… Por ejemplo, si un tipo come con la boca abierta no puedo seguir viéndolo.

Respuesta: El problema que tenés sos vos misma. Si en tu lista de cosas que no podés tolerar hay más de 5 ítems, vas a tener que esperar a que fabriquen un robot sexual: un robot que puedas programar para que sea perfecto en cada detalle. No se puede estar en pareja sin tolerar cosas. No hay relaciones a largo plazo en las que no sólo tengas que tolerar los defectos de tu pareja, sino aceptarlos y luego fingir que no están ahí. En mi casa le decimos a eso: “pagar el precio de entrada”.

Yo tengo algunos defectos (de los que no voy a hablar acá) y mi novio tiene algunos defectos (de los que sí voy a hablar). Hace 14 años que estamos juntos… bueno, en realidad 13, pero salteamos el 13 porque da mala suerte, como se saltean el piso 13 en los hoteles. Mi novio tiene algunas cosas que me volvían loco. Y además él no es lo que yo pensé que quería en una pareja: es 7 años menor, no fue a la universidad, es un “artista” (y como yo soy escritor pensé que necesitaba un abogado o un médico, alguien que tuviera una carrera estable, porque yo soy un pelotudo). En fin, él no es lo que yo buscaba pero nos enamoramos y todavía seguimos juntos. Si no le hubiera dado la oportunidad me hubiera perdido al amor de mi vida.

Volviendo a tu novio, el que mastica con la boca abierta… Podés decirle: “Masticá con la boca cerrada, ¡pelotudo!”. Y quizás él entienda y mastique con la boca cerrada. Pero si nunca entiende, si nunca cambia, el que mastique con la boca abierta puede ser el precio de entrada: el precio que tenés que pagar para subirte a esa calesita.

Seguimos cometiendo ese error, y esos errores aparecen más tóxicamente en esas relaciones de hombres y mujeres que ustedes heterosexuales tienen y que nunca funcionan… Porque están bañadas en eso que los estudios de género llaman “opresión de género”, “siglos de opresión de género”, etc. Él nunca guarda las cosas en la heladera cuando termina de hacerse su sandwich: ahí queda la mayonesa abierta, el pan, la leche, la mostaza, el fiambre… Todo eso en la mesada, en verano. Yo solía perseguirlo y gritarle: “Guardá esto, ¡pelutodo!”. Hasta que un día lo guardé yo. Y me tomó una décima del tiempo que me llevaba gritarle. Y ahí me di cuenta: esto es parte del precio de entrada. Lo quiero tanto que vale la pena guardar la mayonesa yo mismo.

No vas a tener una relación a largo plazo a menos que puedas identificar el precio de entrada que estás dispuesto a pagar… y también el que no estás dispuesto a pagar, es decir, las cosas que NO estás dispuesto a tolerar. Y las cosas que NO estás dispuesto a tolerar, deberías poder contarlas con una sola mano. Y no pueden ser pelotudeces superficiales como masticar con la boca abierta. En serio, no puede ser eso, aunque estoy de acuerdo en que es repugnante. Porque si es así nunca vas a tener una relación.

Algunas personas jóvenes tienen esa idea de que hay ALGUIEN (una sola persona) allá afuera que es perfecta para mí. Pero ese ALGUIEN no existe. Esa idea de que hay ALGUIEN perfecto para mí es una mentira. Pero la belleza de esa mentira es que es una mentira que te podés decir a vos mismo. Una relación a largo plazo es realmente un mito que dos personas crean juntas. Un mito, sí, y un mito está construido en base a mentiras, aunque tenga un núcleo de verdad. Mi novio y yo tenemos una relación construida sobre una sólida base de mentiras y engaño.

Cuando conocés a alguien por primera vez el otro no te presenta su verdadero ser. Te presentan su ideal, están mostrando sus mejores partes. Pero a los pocos meses se están tirando pedos uno adelante del otro y ahí lográs ver a la persona que estaba detrás de esa fachada. Y el otro ve la persona detrás de tu fachada. Puede ver más allá de esa mentira que le presentaste. Y lo que es bello en una relación larga y lo que puede ser transformador en una relación larga es esto: yo me miento todos los días creyendo que mi novio es esa mentira que conocí. Y él me hace el mismo favor, finge que soy una mejor persona de la que en realidad soy. Aunque sepa que no lo soy, aunque yo sepa que no lo es. Y entonces estamos obligados a mejorar y tratar de cumplir con esa mentira que nos dijimos cuando nos conocimos, nos forzamos a ser mejores personas de las que somos, porque eso es lo que el otro espera de cada uno.

Y realmente podés lograr que esa mentira inicial se vuelva una verdad. Si sos inteligente, si se lo pedís al otro y si estás dispuesto a dárselo al otro. Pero tenés que estar dispuesto a NO verlo comer con la boca abierta si querés estar ahí cuando aparezcan sus mejores cualidades. Y tenés que estar dispuesto a creerte esa mentira de que nunca come con la boca abierta. Y el otro hará lo mismo por vos. Y ese sí es el momento en el que te volvés ese ALGUIEN, porque alguien está dispuesto a fingir que sos ese ALGUIEN. Ese alguien que esperaban, ese alguien que querían. Porque realmente nadie es ese alguien: no lo eres, nadie lo es. No hay dos personas que sean perfectas una para la otra. Nunca. Punto final. No hay dos personas que sean 100% compatibles sexualmente. No hay dos personas que sean 100% compatibles emocionalmente. No hay dos personas que quieran lo mismo. Y si no podés admitir eso y digerirlo, entonces nunca vas a tener una relación que dure más de dos meses. Y no va a ser culpa de los otros, va a ser culpa tuya.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Amigos

Despenalizar

Orgullo