Delicias de Hawai

Ya conté mi salida del ropero. Muchas veces, como si tuviera condenado a escribirlo y reescribirlo. Hay una versión original, una versión ampliada, una versión que salió publicada en Perfil, y ahora una versión que se publica hoy en el SOY de Página 12.

La gente del suplemento me pidió que recortara la historia original a 3000 caracteres (con espacios incluidos) y que además de contar la anécdota original, agregara la historia de lo que pasó al año de salir del ropero. Pero me pareció falso decir que todo se había solucionado al año, así que tuve que agregar una coda contando lo que pasó 15 años después también. El texto quedó comprimido, distinto a los anteriores, pero espero haber cumplido.

Por lo pronto, mi vieja agradecida. En todas las demás versiones “quedé como una bruja”. “Este final me gustó más”, dijo. A mí también.

Para los que llegan por primera vez al blog, este link es un buen lugar para tener una idea de qué va la cosa.

Para los arqueólogos, acá están todas las versiones del cuento:

1. Versión original
2. Versión ampliada
3. Versión publicada en el diario Perfil
4. Versión publicada hoy en SOY

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