Puto y coma
Te lo aviso desde ya: este es uno de esos posts que no deberían publicarse y quedar eternamente en draft. Esos posts pajeros, negros, inútiles. Esos posts que anuncian que no hay nada para anunciar, que lo único que hay es una nueva crisis de las de siempre, de esas que amenazan con cerrar el blog para siempre, con bajar la persiana para siempre y liquidar por cierre para siempre.
Y de última este blog es para mí y este post es para mí: basta para mí, basta para todos. Sí, es cierto que si esto fuera para mí, lo escribiría en un cuadernito y lo guardaría en un cajón. Pero no, no es cierto: mi casa, comparada con la red, es un quilombo. Las 3 estanterías que compré en Easy siguen en sus cajas, sin abrir. Y los 3 cuadernitos que compré ahí están, termino usándolos para anotar boludeces. Así que este post no va a ser privado. Algunos exorcismos, algunas danzas alrededor del fuego y algunas elecciones de Miss Antipatía es mejor hacerlas en público.
Empiezo de nuevo:
Estoy asqueado de mí. Siento como cuando vas a un pizza libre, y en vez de comerte 3 porciones te comés 8 y sentís que reventás y que no podés vomitar. Sentís que vas a vivir atrapado en esa telaraña de muzzarella estomacal para siempre.
El otro día hablaba con un tipo que pasó los últimos dos meses en quirófanos. Me decía: “La enfermedad te empuja al narcisismo del cuerpo.” La enfermedad me empuja hacia el narcisismo del weblog. Hablemos de mí que es un tema enfermante.
Termino de nuevo:
No voy a dejar de escribir el blog. O al menos no voy a anunciar que voy a dejar de escribir el blog. En realidad prefiero casi anunciarlo así genero el hueco de la pérdida, del chau chau adiós. Abro un vacío a propósito, así acude el oxígeno a rellenarlo y de nuevo se prende la llamita de piloto autómatico.
Sigo de nuevo:
De Argentina se dice que las crisis no interrumpen períodos de estabilidad, sino que la estabilidad interrumpe la crisis. La maleducada es la estabilidad, que llega sin anunciarse. Este blog es muy argentino, yo soy muy argentino.
No sé si es que mi vida se acható, o si fue mi visión. Si de pronto mi visión 3D se volvió 2D o 0D (¿orificio dilatado como el famoso sellito en el documento?).
Lo cierto es que miro y no hay historias, no hay personajes, no hay trama. No tengo ganas de contar otra historia con otra pija, como quien dibuja otro palote en la pared de la cárcel. Faltan 317 pijas y seré libre. Libertad, cuántas pijas se chupan en tu nombre.
¿Será que me agarró la andropausia verbal? ¿Que soy impotente textual y que nunca más voy a sentir placer mordiendo un adverbio, lamiendo un adjetivo y dejándome coger por una metáfora? Necesito algo que me vasodilate el alma y que me erecte las sensaciones. ¿Tamaño extra large? No, extra small, como grita la chica del comercial de Venus.
¿Será todo un valle que anuncia la montaña? Qué verde era mi valle. ¿O será un abismo que anuncia un abismo? Qué negro era mi abismo.
Debe ser que me caía mejor el exilio, el estar afuera, con la ñata contra el vidrio y haciendo morisquetas. Debe ser que estar adentro y calentito no me sirve. Es mejor saltar de colchón en colchón como lo hacía en San Francisco, de casa en casa, de alquiler en alquiler, como si cruzara un río, de piedra en piedra. Juan y Pinchame cruzaron el río.
Fijate que se me acaban las metáforas. Cuando viene la crisis vuelven las metáforas de siempre, las automáticas, las que tienen cama adentro. Las estrellitas fluorescentes del club de sexo son las mismas que las del taxi que te hace ver las estrellas. El poroto contra el papel secante de mi abuela ya aparecía en otro germinador.
Y ya no me divierto. Y cuando intento salirme del guión tartamudeo horriblemente. El centro y la periferia tenía que ser un ensayo, en el la lógica y los conceptos se entretejían y se entretenían. Terminó lleno de loros y arroz con leche, a pesar mío. La ficción me sale chirle, afectada y catatónica. La crítica, mala leche o chupamedias.
Hace 3 semanas respondí a este mismo cansancio diciéndome que la atmósfera general en los blogs que leo es de derrota y hastío. No hay más levedad, todas las hojas ya no son del viento, sino del bloc que las sostiene y las ata. Y ya no se escucha el ruido de rotas cadenas.
Los días me apretan, las semanas me dan calor y la vida que tengo enfrente, me tiene loco de dolor.
En fin. Tengo el alma manchada de tinta y las pupilas embarradas de Arial tamaño 12pt. El culo peludo, el futuro lampiño. La entrepierna paspada, la esperanza seca. La pija flácida, la vida plácida. El cuerpo lleno de carne, la carne llena piel, la piel llena de poros, los poros llenos de dióxidos. Los ojos llenos de agujeros, los peros llenos de jamases, los jamones llenos de diablos, los diablos llenos de esfinges, las esfinges llenas de orgasmos, los orgasmos llenos de uvas, las uvas llenas de uades.
Por ahora, y con este ahora que se parece al siempre, es así.
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