Confesiones
[18 de diciembre de 2004, Buenos Aires, Argentina]
A veces hay que internarse en el bosque misterioso de la vida con la intrepidez de Hansel y de Gretel, dejar caer migas de pan por el camino y confiar en que los pájaros se las coman y así perderse en la oscuridad de los cuentos de los hermanos Grimm. Y encontrar en esa oscuridad una casa hecha de dulces donde vive una vieja malvada y cocinarla al horno, con papas. O quizás esquivar la casa de dulces y descubrir algún nuevo sendero que nos lleva andá a saber dónde, con la esperanza de perderse y de encontrarse.
No se me ocurre mejor metáfora que la del niño perdido en un bosque oscuro y confiando en las migas de pan como único instrumento de navegación para explicar algo que me pasó hace unos diez días. Leí una carta de lectores de La Nación que me irritó, y, como el email del remitente aparecía publicado, decidí contestarla. A la hora recibí contestación y ya no hubo forma de parar: los emails se sucedieron veloces, llenos de acusaciones, confesiones, argumentos y aspavientos. Y ya metido en el calor de la pulseada descubrí que mi interlocutor era el subsecretario de la Conferencia Episcopal Argentina y el secretario de la Asociación Cristo Sacerdote, el grupo que inició acciones legales contra León Ferrari para levantar la muestra (y lo logró, al menos temporalmente).
Pero ya hacía rato que los pájaros se habían comido las migas de pan arrojadas en el camino y no había más remedio que seguir hacia adelante y a oscuras, y terminar andá a saber dónde.
A continuación presento la carta publicada en La Nación seguida de los emails que nos enviamos de ida y vuelta con Eduardo Pérez dal Lago, en orden cronológico. El texto de los emails aparece tal cual fue escrito, sólo se han hecho pequeñas correcciones para mejorar la legibilidad de lo dicho (eliminando errores ortográficos y gramaticales y aclarando apenas algunos puntos difusos). Eduardo me autorizó a publicar lo que aparece a continuación, a través del siguiente texto:
“No me parece mal que los publiques. Siento un poco de confusión, porque la naturaleza de las cosas privadas no es igual que la de las públicas. Cuando uno escribe algo para que lo lea uno o para que lo lean todos toma recaudos diferentes, pero no me parece mal. No hay nada que sea confidencial.
Por otra parte me da un poco de envidia, porque creo que tu debate era más inteligente que el mío. Aunque yo tengo la razón, claro.”
Clarísimo.
Carta publicada en el correo de lectores de La Nación, el 8 de diciembre de 2004.
Susceptibilidades
Señor Director:
El secretario de Cultura del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, doctor Gustavo López, al referirse a la muestra del señor León Ferrari advirtió que la misma podría herir «susceptibilidades».
El Diccionario de la Real Academia Española define al susceptible como aquel que es quisquilloso o picajoso. Por lo primero entiende al fácil de agraviarse con pequeña causa o pretexto y por lo segundo al que fácilmente se pica o da por ofendido.
Tratándose de un funcionario de tan alto rango en el ámbito cultural de nuestra ciudad es de esperarse que utilice con mayor propiedad los términos. La muestra del señor Ferrari no hiere a los susceptibles, sino a todos quienes tienen sensibilidad religiosa.
La sensibilidad religiosa no es un sentimiento exagerado, pasajero o subjetivo, sino el más elevado de los sentidos del hombre que lo vincula con lo trascendente. La historia de la cultura advierte este sentimiento ya presente en la obras de producción más antigua de la humanidad que corresponden al paleolítico.
Ver a Jesucristo derretirse en una plancha para bifes, ridiculizando así la Eucaristía, o contemplar imágenes religiosas encerradas en una jaula con pájaros vivos sin otra función más que la de defecar sobre ellas, no hiere a los susceptibles, sino a la gran mayoría de los que habitamos esta ciudad y con nuestros impuestos -administrados por funcionarios como el doctor López- sostenemos obras que lamentablemente no nos representan.
Eduardo Pérez
A continuación, los emails:
De: Christian
A: Eduardo Pérez dal Lago
Fecha: Mie, 8 Dic 2004 17:17:06 -0300
¿Quién le dijo que esa muestra hiere a la mayoría de los ciudadanos de Buenos Aires? ¿Qué encuesta lo dice? A mí no me ofende. A nadie de los que consulté los ofende. No sea necio y deduzca que por qué usted piensa o siente algo lo piensa o siente todo el mundo.
¿Así que los sentimientos religiosos son antiquísimos? Los sentimientos de violencia también. El hombre mata desde siempre; que un sentimiento sea antiguo o íntimo no significa que merezca respeto. El miedo, el odio, la violencia son intrínsecos al ser humano, y si usted va a utilizar el criterio de antigüedad para jerarquizar los sentimientos corresponde que los incluya a todos.
Pero en este caso la cosa se soluciona muy fácil: si la muestra lo ofende, no vaya. Si lo aburre, cambie de canal. Si en esa vereda cae un sol vertical que raja la tierra, crúcese a la de enfrente. Ya se cumplió el objetivo inicial, y con eso alcanza: el que va a la muestra hoy ya sabe que si es religioso su sensibilidad puede ser ofendida. Estas críticas parecen las del tipo al que le advierten que hacerse un tatuaje duele y va, se hace el tatuaje y se enoja porque le duele.
A mí me ofende la iglesia católica, su pila de invasiones a los derechos de los ciudadanos y su accionar insquisidor. Si yo fuera todos los domingos a la iglesia a escuchar misa y mandara cartas a La Nación diciendo que me siento ofendido seria un tarado. A la iglesia van los que creen en la iglesia y sus plegarias, a la exposicion de Ferrari van aquellos que creen en el arte, en su valor revulsivo y en los gestos de rebelión u ofensa.
Volvemos a lo mismo: a la iglesia o a la muestra de Ferrari, si no te gusta, no vayas. Si vas y te ofende, no vuelvas. Fácil, facilísimo.
Christian
De: Eduardo Pérez dal Lago
A: Christian Rodriguez
Fecha: Mie, 8 Dic 2004 17:35:42 -0300
Christian:
Si no te gusta mi carta, respetame, mirá qué fácil.
Uno no es necio porque no piensa como vos y quizá en tu grupo no haya nadie ofendido, porque ninguno tiene fe. Pero no podés negar que la fe existe y que no es un fenómeno minúsculo. Y aún si lo fuera, si esto ofendiera a la pequeña comunidad coreana de la Argentina, ¿te parece que un organismo estatal debería promoverlo?
Eduardo
De: Christian Rodriguez
A: Eduardo Pérez dal Lago
Fecha: Mie, 8 Dic 2004 17:43:34 -0300
Eduardo:
Yo te respeto y me parece necio igual.
Y respecto a las ofensas: a mí me ofenden muchas actitudes de la iglesia católica, que está mucho más subvencionada por el estado que la muestra de Ferrari. Lo único que se le está dando a este hombre es el espacio para que exponga. La iglesia que vos venerás ofende todo el tiempo a mucha gente y lastima mucho más que 300 cristos a la parrilla y 500 vírgenes María a baño maría. Por ejemplo, cuando hizo lobby para frenar la distribución de preservativos a principios de los 90, más que herir susceptibilidades, mandó a la parrilla a cientos de personas.
Que uno, varios o muchos se sientan ofendido no es razón suficiente para bajar una muestra. Yo todavía no la vi, te aclaro, aunque voy a intentar verla. Si ustedes logran que bajen la muestra o la censuren van a generar una reacción mucho más fuerte de gente como yo que cree que todos somos grandes, que vamos donde queremos ir, que en general queremos ir donde no nos ofenden y si nos ofenden nos vamos a otro lado.
Christian
De: Eduardo Pérez dal Lago
A: Christian Rodriguez
Fecha: Mie, 8 Dic 2004 18:19:23 -0300
Christian:
Lamento que estés ofendido por las actitudes de la Iglesia a la que pertenezco. Lo lamento en serio, con dolor. A veces hablamos sin conocer lo que hay detrás. Estoy seguro de que si fuéramos transparentes y pudiéramos ver el interior del otro no sentiríamos tan grandes las distancias.
De: Christian Rodriguez
A: Eduardo Pérez dal Lago
Fecha: Mie, 8 Dic 2004 18:29:13 -0300
Te hago una pregunta y trata de ser muy sincero con la respuesta. Si esta muestra fuera en el Malba (un ámbito privado) ¿a vos te parece que el escandalete no se habría armado?
Para mí la respuesta es: el escándalo hubiera existido igual. Tal como existió con la proyeccion de “La ultima tentación de Cristo” (en mi opinión una de las películas más fervientemente religiosas de la historia). Vos sabés, estoy seguro, que esto no es cuestion de que el gobierno use un espacio público o dinero del estado. La cuestión es que ciertos grupos no soportan el cuestionamiento o ridiculización de sus costumbres o símbolos.
Y es absurda la protesta, porque los católicos no son discriminados ni perseguidos, eso es pura paranoia. Lo que mucha gente (yo) reclamo, es que los católicos no decidan como la gente no católica tiene que hacer el amor, que arte tiene que ver, etc. Y nunca voy a entender esa idea de que la sola existencia de una exposición te ofenda. ¿Puedo decirlo una vez más? Si no te gusta, no vayas.
No hace falta ver el interior de las personas, ni explorar transparencias, como decís vos. Es mucho más sencillo: no vayas a ver cosas que no te gustan, te ofenden o te aburren. Todos tomamos esas decisiones todo el tiempo, a cada minuto. ¿Por qué tiene que venir el celador a decirnos qué mirar y qué no? ¿Por qué si a vos te ofende algo YO no lo puedo ver?
Christian
De: Eduardo Pérez dal Lago
A: Christian Rodriguez
Fecha: Mie, 8 Dic 2004 18:35:45 -0300
Christian:
No sé cuáles son tus valores, pero seguro que hay alguna cosa que te ofende porque te parece mal. Si, por ejemplo, fuera una muestra en donde el autor hace alarde del abuso sexual de los chicos ¿te parecería bien que la propusiera el estado dentro de su plan de centros culturales que tiene por función educar? Y si pidieras que se levantara la muestra, ¿estarías violentando la libertad de los pederastras?
Pensalo.
Eduardo
De: Christian Rodriguez
A: Eduardo Pérez dal Lago
Fecha: Mie, 8 Dic 2004 18:44:08 -0300
Eduardo:
No, estás trayendo a cuenta un caso totalmente distinto. Los pibes hay que protegerlos, la pederastía es un crimen. No se un crimen estar en contra del dogma católico, no es un crimen cuestionarlo. Tu caso no tiene nada que ver con lo expuesto. Acá no se violenta a un inocente, se ridiculiza y se ataca la creencia religiosa de una persona adulta.
Una persona adulta tiene armas para resistir una ofensa, que no pasan por la censura del ofensor. Lo hacemos todo el tiempo: si estamos en una cena y alguien nos parece un pesado o un maleducado, nos levantamos de la mesa y nos vamos. Elegimos no participar. Eso es una muestra de civilización. Aparte, es lo peor que le podés hacer al que ofende: ignorarlo.
Quizás esté de acuerdo en que hubiera sido mejor que la muestra transcurriera en un ámbito privado. Pero el resto del argumento respecto a la ofensa, no lo compro. La ofensa en sí hay que manejarla como adultos, ignorarla, devolver la ironía o poner la otra mejilla (¿no era así?).
Ahí creo que está el quid de la cuestión, vos no entendés que hay una diferencia crucial entre esas obras imaginarias que muestran chicos abusados y una de León Ferrari que muestra un cristo asándose en una bifera. Ahí creo que patinás fiero.
Christian
De: Eduardo Pérez dal Lago
A: Christian Rodriguez
Fecha: Mie, 8 Dic 2004 19:44:41 -0300
Mirá, yo no quiero venderte nada. Así que que no lo comprés, no me importa mucho. Y eso de que te insulten a la madre y que eso no sea un crimen, es cosa tuya. Ya hay una causa penal y otra civil abiertas, porque esto es un crimen y es un delito.
Si a vos no te parece, seguí tu consejo e ignoralo.
De: Christian Rodriguez
A: Eduardo Pérez dal Lago
Fecha: Mie, 8 Dic 2004 20:06:54 -0300
La denuncia penal y la civil son ridículas y van a terminar en la nada, porque te guste o no, la “blasfemia” es una figura religiosa, no jurídica. Lo mismo ocurre con la ofensa. Y encima en este caso es la ofensa a una iconografía. Si yo mañana construyo una religión alrededor de un cacho de queso de rallar y te encuentro a vos un día rallando queso encima de tus spaghettis, ¿me tengo que sentir blasfemado? ¿Debería iniciarte una causa civil o penal?
Ese es el principal problema que tiene gente como vos. Viven metidos en un mundo mágico que no se condice con la realidad de la convivencia civil. Vos decidiste que la virgen es tu mamá, que Cristo es tu papá y también decidiste que hacer un chiste al respecto (de mal o buen gusto) es herirte de muerte y ofenderte, todo eso lo decidiste vos en tu cabeza.
Encima el argumento se cae por todos lados. Los católicos quieren, por un lado la defensa que merecen las minorías y los desprotegidos (“me atacan, señorita, auxilio!”) y por el otro aducen que son una mayoria aplastante. No es posible sostener ambas líneas argumentales. Si son una mayoría tan aplastante, ¿por qué son cinco locos los que armaron lío y el despelote sólo se refleja en el diario La nación? El resto del país no se enteró o se divierte con el escándalo. ¿Va a haber una marcha en Plaza de Mayo protestando por esta ofensa? Van a ir 100. ¿Cuántos fueron a defender la catedral durante la marcha del orgullo gay? 15 personas, 30 a lo sumo. Yo las vi.
Pensá lo que quieras, sentite ofendido por lo que quieras, pero sería bueno que te des cuenta que vos y tus ofendidos son una minoría ridícula en Argentina, y que los vientos de la historia y de la sensatez soplan para otro lado. Cortémosla acá, antes de que sigas poniéndote en ridículo con tus razonamientos agujereados. Usá tu tiempo para escribir otra carta ridícula para el correo de lectores de La Nacion, total ellos publican cualquier cosa.
Christian
De: Eduardo Pérez dal Lago
A: Christian Rodriguez
Fecha: Mie, 8 Dic 2004 22:17:25 -0300
Acá hay algo que te preocupa más que la muestra y que te hiere más profundamente. Lo lamento.
Eduardo
De: Eduardo Pérez dal Lago
A: Christian Rodriguez
Fecha: Jue, 9 Dic 2004 13:57:12 -0300
Christian:
Soy Eduardo, tu amigo católico repelente, ¿te cansaste de pelear o dije algo que te ofendió? Si es lo segundo, perdoname.
De: Christian Rodriguez
A: Eduardo Pérez dal Lago
Fecha: Jue, 9 Dic 2004 14:11:27 -0300
Yo no me ofendo tan fácil. No te conozco y si algo me ofende lo proceso y lo reciclo. No me quedo en la noción infantil de “Señoritaaaaaaaa! La mosca me mira!”. Esa es la actitud de la iglesia. Mi posición, en cambio es distinta: si te ofenden, bancatelá. La iglesia ofende a todo el mundo, todo el tiempo. Por ejemplo a la gente gay, diciéndoles que son infrahumanos, que son desviados, que la biblia dice pum y que por lo tanto van a terminar pam y pim.
Te digo algo: a mí me parece bien que la iglesia piense – y diga – que los homosexuales son invertidos, perversos, etc. Si yo decido que la gente que tiene jopo es repugnante, ¿cuál es el problema? La libertad de expresión consiste también en elegir y exponer tus ascos y tus caprichos estéticos. El problema empieza cuando se confunden las esferas, cuando se pasa de “algo me parece feo o repugnante” a “voy a impedir su expresión”.
¿Se entiende? Me parece genial que la iglesia decida que la homosexualidad es dañina e indigna. Me parece bien que le diga a sus fieles que es un asco y puaj y guácala. Pero si yo no soy católico, ¿por qué tiene que meterse la iglesia a decidir el arte que yo veo, la vida que yo vivo? Eso viene del furor ‘evangelizador’, la gran soberbia de pensar que el que no es católico está equivocado. Más que equivocado, si no sos católico sos bobito, perdiste el camino del señor y es necesario que lo vuelvas a encontrar.
Locuras. Locuras porque eso no es estado de derecho, no es sociedad civil. La sociedad civil dice: sos grande, sos adulto, tenés estas libertades – que no emanan de dios, sino de ciertos acuerdos sensatos entre los hombres –. La iglesia dice, sí, todo muy lindo, pero si y sólo si esas libertades no son libertinajes paganos y blasfemos.
Ojo, yo defiendo a rajatablas el derecho de expresión de católicos, evangélicos (mi viejo es evangelista), musulmanes o judíos. Me parece genial que tengan sus ideas, sus rituales, sus lugares de reunión. Pero yo no me meto en la iglesia a decirle a esa gente como vivir su vida. Yo no voy a misa a gritarles “enfermos!” o “dementes!”. Si me critican como gay me la tengo que bancar. Gianola y Tinelli se la pasan haciendo chistes de mal gusto sobre los homosexuales, ¿y? Me parece bobo, pero me parece bien. Lo que sí me parecería estúpido es si se presentaran denuncias civiles o penales para restringirles la libertad de expresión y de estupidez.
Y eso que la situación es diferente. La gente gay no tiene los derechos que todo el mundo tiene. El caso más claro es el matrimonio. El matrimonio no es una institución católica, es una institución civil. Se casan los ateos, los estériles, los criminales… pero los gays no. Eso es decirle a esa persona gay: sos de segunda, estás más abajo que todos los demás.
Y en eso la iglesia es instigadora y cómplice. Y me pregunto, ¿por qué carajo se tienen que meter ellos a decirme que mi relación con otro tipo no tiene valor o no tiene el valor del matrimonio? Si al fin y al cabo el matrimonio es un contrato entre dos personas que se quieren (y quizás con intención de armar una familia)…
Lo patético es que después la iglesia se queja de la promiscuidad de los homosexuales. ¿Con qué cara si al mismo tiempo lucha por cerrarles la posibilidad de ganar estabilidad con una familia organizada a partir del matrimonio?
TODOS tenemos derechos expresar nuestras pasiones y ascos (con algunas, poquísimas) limitaciones. No debería haber papás, somos adultos y hay que bancarse las cosas y poner el pecho. Quizás algunas minorías, al menos temporalmente, y para evitar su fagocitación, deben ser protegidas. Pero el día que TODOS tengamos los mismos derechos, esas protecciones deberían expirar. Sos adulto, es parte de la vida que alguien te diga cosas que te molestan.
A mí no me vas a ofender. Estoy acostumbrado a discutir así o peor. Supongo que algo positivo saldrá. Eso sí: no creo que te sirva mucho analizarme o decir cosas como “veo que tenés heridas profundas”. Para los católicos el enojo o la furia son siempre sospechosos. Siempre hay que estar rodeado de una nube de paz y de incienso y decir todo con tranquilidad. Yo creo que a veces no, creo que a veces la única reacción saludable es la violencia (no hablo de violencia física, sino de violencia “conceptual”).
Saludos,
Christian
De: Eduardo Pérez dal Lago
A: Christian Rodriguez
Fecha: Jue, 9 Dic 2004 14:55:20 -0300
Christian:
Creo que sos un tipo muy inteligente y me encanta leer lo que decís, aunque me parece un disparate. Cuando estudiaba filosofía me pasaba lo mismo al leer a Sartre. Tenía un razonamiento exquisito. El problema es que partía de premisas falsas. Era difícil responderle, porque sus errores no eran de discurso, sino de captación.
Confundís a cada rato lo esencial con lo existencial y te hacés el que no se da cuenta, pero no tenés un pelo de tonto. Quizá por eso elevás el tono y decís alguna mala palabra, como el que grita para no tener que explicarse. Pero definitivamente me encanta que pierdas el tiempo discutiendo conmigo, me parece que la verdad te interesa mucho.
Si es así, no pienses que los católicos somos tan tontos como alguna revista gay nos pinta. Quizá sería bueno hablar con alguno de verdad, sin ladrarle todos los prejuicios tontitos de nuestro tiempo, ni enrostrarle infantilmente el “oro del vaticano”.
Eduardo, tu amigo católico.
De: Christian Rodriguez
A: Eduardo Pérez dal Lago
Fecha: Jue, 9 Dic 2004 15:00:50 -0300
No me interesa convencerte, aunque evidentemente el tema me interesa. No creo, en cambio que me importe “mucho”. Escribo porque en el acto de escribir exploro yo mismo algunos terrenos. Puede ser que confunda cosas o que tenga “errores de captación”. Qué importa. Todas las respuestas son provisorias.
No soy de abandonar las discusiones, porque me divierten, pero cumplo en señalar que en tus últimos emails tus aportes han sido estos:
1. “Estás equivocado”.
2. “Se ve que te duele y tenés una herida profunda”.
3. “Sos inteligente pero decís disparates”.
En ninguno de los tres casos VOS ponés tus dudas o pasiones al desnudo y no exponés nada, ni refutás nada, más allá de la descalificación “respetuosa”. Si la cosa sigue así te aviso que me aburro. Y quizás esté bien que me aburra. Quizás la discusión llegó donde tenía que llegar y conviene que la dejemos ahí.
Publicidad: ¿te interesa leer lo que escribe un gay herido y disparatado como yo? Si es así, te mando un archivito word y lo lees, y quién te dice, capaz que terminás sumándote a mi club de fans.
Xtian
De: Eduardo Pérez dal Lago
A: Christian Rodriguez
Fecha: Jue, 9 Dic 2004 15:14:47 -0300
Christian:
Banderita blanca, paz, paz, paz.
¿Qué dudas te voy a exponer, si no las tengo?
No es soberbia. Si creés en Dios, lo que él dice lo tomás por bueno, te guste o no.
No te enojes y anotame ya mismo en tu club de fans.
De: Christian Rodriguez
A: Eduardo Pérez dal Lago
Fecha: Jue, 9 Dic 2004 15:21:02 -0300
¿En serio me decís? No me refiero a tu pedido de inscripción en el club de fans, sino a que tu vida está solucionada y no tenés dudas porque lo que dios dice alcanza y sobra y sanseacabó…
¿Y el dios de los místicos? ¿Ese que genera dudas, dolor, tormentas, temblores y demás cataclismos en el alma? No me creo que la biblia o cualquier otro libraco sea el manual del usuario de la vida. No me creo que la vida sea un mueble de Easy y que la biblia sea el folleto para ensamblarla. Si fuera así dios no nos hubiera encajado un cerebro y un alma, para qué desenredemos las madejas mundanas y existenciales. Nos hubiera dado apenas la capacidad de leer un libro sagrado y repetir como loros y acatar mandatos.
Yo estoy lleno de dudas, por suerte. El día que se me acaben se me acaba la nafta.
Ok, ya que no vas a discutir porque tenes todo clarito, contame un poco de tu vida. Edad, si estás casado, a qué te dedicas, etc.
Xtian
De: Eduardo Pérez dal Lago
A: Christian Rodriguez
Fecha: Jue, 9 Dic 2004 15:35:29 -0300
Yo a eso no lo llamo dudas, lo llamo oscuridades. Claro que creo en el misterio. Hay mil cosas que no entiendo, yo no me creo el ombligo del mundo, creo que el mundo es mucho más grande que yo y no me preocupa mucho no abarcarlo. Me importa, por otra parte, poder conocer bien las cosas que están a mi alcance. Que no se me escape algo que pasa al lado mío y que valía la pena ser conocido. Por eso me encanta conocerte.
Datos:
Soy sacerdote, tengo 43 años, estudie Filosofía como laico y pinto íconos y enseño a pintarlos. Si ponés mi nombre: Eduardo Pérez dal Lago, en un buscador vas a encontrar datos míos, porque soy subsecretario en la Conferencia Episcopal Argentina.
Ahora estoy justo por salir hacia allí, así que no te enojes si no te contesto, cuando vuelva lo haré.
De: Christian Rodriguez
A: Eduardo Pérez dal Lago
Fecha: Jue, 9 Dic 2004 19:42:57 -0300
Acá estoy yo tirando mis datos, antes de cerrar mi día de emails.
Christian Rodriguez, 34 años, gay, soltero. Vivo en Palermo y laburo en una empresa de computacion que “está” en San Francisco, California, aunque la “sucursal Buenos Aires”, de la que formo parte, tiene sede en Las Cañitas. Estamos tratando de cambiar el mundo de la computación y el de la Internet.
Estudié Sistemas en la UBA, después me fui a USA 6 años donde hice un Masters en ciencias de la computación. Allá también laburé programando y traduciendo (la página en español de google es mi traducción).
Mi viejo es evangelista (se tiro a la pelopincho en River y todo). Mi mamá es católica – agnóstica, mis hermanas están casadas y tengo sobrinitos. Tengo un hermano 7 años más chico.
Escribo, como hobbie. Tengo una “bitacora”. ¿Sabés lo que es? Es una especie de diario personal en internet. También estoy haciendo un taller literario con Sandra Russo (la periodista de Página 12), ¿la conocés?
Así va mi vida. Religioso… no creo serlo. Sí me gusta leer la biblia, algunas partes son muy buenas.
(Entre paréntesis te comento que mi programa word, que uso para escribir este email, es muy católico apostólico romano: si escribo “biblia” el autocorrector cambia la minúscula inicial a mayúscula, cosa que no hace si escribo la palabra corán o talmud. Ya mismo inicio una demanda civil y penal para corregir semejante afrenta).
Religioso… no creo serlo. No hice el cursito de comunión, aunque fui monaguillo cuando era boy scout y una vez un cura me encajó la hostia de prepo antes que pudiera explicar nada… Creo que eso es ultra pecado mortal.
Preguntas: ¿vos fuiste a ver la muestra de Ferrari? Yo todavia no pero voy a ir el fin de semana. Vi que escribís cuentos, ¿son todos religiosísticos o escribís ficción pagana y otras yerbas?
Che, capaz está bueno tenerte como amigo, como decís vos. Estamos en las antípodas de muchas cosas y capaz que eso puede dar para que la cosa funque, siempre que vos no intentes convertirme al cristianismo. Yo, por mi parte, prometo no intentar convencerte de los beneficios de la homosexualidad para el cuerpo, la mente y por que no, el espíritu.
Saludos,
Christian
De: Eduardo Pérez dal Lago
A: Christian Rodriguez
Fecha: Jue, 9 Dic 2004 22:36:29 -0300
Christian:
Gracias por tu e-mail. Te escribí el mío y me fui a trabajar, recién ahora vuelvo y leo tu respuesta. La verdad es que pensé que podías escribir algo horrible sobre el sacerdocio. Me daba pena que prejuzgases, pero no, el que estaba prejuzgando era yo.
Claro que sería bueno ser amigos. Lo de no tratar de convencerte, me parece difícil, porque en Filosofía decimos que “el bien es difusivo de suyo”. Es como cuando ves algo lindo y no podés contentarte con mirarlo, sino que tenés que mostrárselo a otro.
Pero pienso que vos tenés anticuerpos y no creo que sea muy fácil convencerte.
La muestra no la vi, pero sí conozco muy bien la obra de León Ferrari. No quise ir por no escandalizar. Yo vivo muy cerca de la Recoleta y soy una persona bastante pública en la Iglesia. De todas formas no tenía ganas, ni siquiera curiosidad.
Los cuentos que escribo no son explícitamente religiosos, pero quizás los tacharías de moralizantes porque todos tienen una moraleja edificante.
Escribí otras obras. Tengo un ensayo sobre personajes bíblicos editado que se llama “Aproximación al enigma del ser personal”. También escribí teatro al estilo griego. Tengo tres obras que forman una tetralogía que se llama “apología de tres hermanos”. Es una defensa de tres monstruos de la mitología heridos por el mismo héroe, Teseo. Aquí muestro la historia al revés y el monstruo es Teseo. Sabés, la confesión, te hace conocer que siempre la historia tiene una trama profunda que no se ve y es la verdadera.
Como ves, todo clásico, escolar, correcto. Un embole, dirás vos.
Estudié en colegios ingleses aquí y en Estaos Unidos, crecí en Belgrano en una familia religiosa, sin exageración, y muy interesada por la cultura. Mi padre era científico y murió cuando yo tenía 15 años. Quise ser pintor, pero entré a estudiar abogacía en la UBA. Estudié tres años. Me puse de novio varias veces. Hice la conscripción durante la guerra de las Malvinas, pero no me mandaron, gracias a Dios. Allí me pregunté en serio sobre la vida y la muerte. Fueron días interminables. Cuando salí estudié filosofía en la UCA y luego Teología con los Dominicos. Me mandaron a España y entré en el Seminario de Toledo. En Madrid estudié estética en la Complutense. Después volví y hace trece años me ordené de Sacerdote.
Esta parte te la cuento otro día para no aburrirte.
¿Amigos?
P. Eduardo
De: Christian Rodriguez
A: Eduardo Pérez dal Lago
Fecha: Jue, 9 Dic 2004 22:55:09 -0300
Como va Eduardo,
gracias por las respuestas y los datos biográficos. Es bastante atípico eso de que te hiciste sacerdote de grande y que antes tuviste sexo y fuiste y viniste, ¿no?. Y en cuanto a no prejuzgar… yo que sé, yo vivo mi vida a mi manera, yo sé lo que soy y entonces no me jode que otra gente haga la suya. No voy por el mundo queriendo que todo el mundo se haga gay, ni fiestero. Es más, me divierte mucho más un mundo con algunos locos y fanáticos desperdigados por ahí, siempre y cuando no me rompan demasiado las guindas. Iba a poner bolas pero vos decís que digo malas palabras para esquivar el bulto; en realidad, tanto en la vida como en el debate hago todo lo contrario. Perdón, era un chiste fácil y no pude esquivar la tentación más libranos del mal.
Está bien que seas difusor de suyo, es decir, del bien. Si en tu barrio dicen “El bien es difusor de suyo”, en el mío usamos una filosofía igual de alta: “Al don al don al don pirulero, cada cual cada cual atiende su juego, el que no el que no una prenda tendrá”. Asi que fijate, porque si te ponés muy santo tomás te mando a Berlín Berlín.
Espero que no me tomes como un desafío ni como un mini experimento de evangelizcación. Dedicale tus energías a cosas más sensatas.
Entiendo que vivis por la Recoleta, pero… ¿te podrás escapar? ¿Tenés que vivir vestido de cura? ¿No te podemos poner una peluca y disfrazarte de algo así entras a ver eso que criticás? Está bien sentirte insultado cada tanto. Es como tomarte un Uvasal, a veces es bueno que se te revuelva un poco el estómago y eructar sonoro. Yo voy a ir, si te animás, vamos juntos y después hacemos mesa debate, yo como bizcochos y vos hostias, o lo que sea que comés.
De paso, ¿viste “La ultima tentación de Cristo”? ¿viste “La pasión” de Mel Gibson? Dame tu opinión.
Vos sabés que yo también creo en el valor curativo de la confesión, pero la hago en forma cibernética. Mi bitácora es muy cruda y personal… la verdad que no sé como la gente que la lee se la banca. Me gusta confesarme. Supongo que la confesión de la que hablás incluirá un acto de arrepentimiento y algún tipo de purga espiritual, la mía, en cambio, es pura eyección de determinados humores hacia el universo cibernético.
No puedo decirte si lo tuyo es todo un embole porque no lo leí. He leído libros bastante religiosos o cristianos. Mirá, leí un libro de un tipo que se llama Andrew Sullivan, que se llama “Love undetectable”. El es gay, hiv positivo y ultra catolico. El libro habla del amor, la amistad y el hiv y todo un fuerte tufillo cristiano. A mí el libro me gustó mucho, aunque a veces apreta el acelerador con el acceso místico y no frena. Le recomendé el libro a otra gente y lo odiaron y me preguntaron enojadísimos cómo lo había tolerado.
Contame la parte del sacerdocio, que no me aburro. Dale nomás. Y si tenés algún texto tuyo que puedas mandarme, mandalo y lo leo. Y contame que hacés en la conferencia episcopal esa. Y qué te gusta de ser sacerdote. No digas “servir a dios” que me da mucho sueño. ¿Te gusta dar misa, estudiar teología, perseguir pecadores con antorchas por las calles de Buenos Aires?
Dale, yo escucho.
P. Rodriguez
(no preguntes que es la P.)
De: Eduardo Pérez dal Lago
A: Christian Rodriguez
Fecha: Jue, 9 Dic 2004 23:41:06 -0300
Querido P. Rodríguez:
Me gusta ser cura. Siempre pensé que el hombre se define por su espíritu. Yo puedo correr, pero eso lo hacen también los caballos. Y mucho mejor que yo, por cierto. Lo propio es que yo puedo pensar y amar. Por eso sustancialmente me dedico a conocer y amar. El sacerdocio me permite conocer con una profundidad inusual a muchas personas. Y eso es extraordinario. No hay maravilla en la tierra más grande que el hombre. Y amar, pero amar sin decir “mi” perro, “mi” pantufla, “Mi” mujer y “Mis” hijos, sino amar y saber que nada es mío, sino que yo soy “suyo”.
Pero es muy complicado. Vos estarás acostumbrado a chatear, pero yo no sé ni cómo se hace. Para mí todo es frente a frente, como la confesión.
Así que tendremos que vernos, pero lo de la muestra me parece imposible. Lo de la peluca me tienta porque soy muy pelado, pero creo que podría causar más escándalo que León Ferrari.
Eduardo
De: Christian Rodriguez
A: Eduardo Pérez dal Lago
Fecha: Vie, 10 Dic 2004 00:23:13 -0300
Estoy más o menos de acuerdo en que el hombre se define por su espíritu. O por algo inmaterial, porque con el tema “espíritu” me pierdo un poco.
En eso pienso siempre que escucho a la gente referirse a la homosexualidad como si fuera un juego de falos y agujeros, de enchufes y toma corrientes. Mi vida sexual es bastante movidita, no soy un santo, y quizás por eso considero al sexo como algo “anecdótico”. Lo disfruto a un nivel sensorial, como disfruto un buen amanecer, un buen libro, o ver gente sonreír espontáneamente por la calle. No soy un pacato, y para mí el sexo está situado ahí, apenas un poquito mas acá de la rutina diaria, en un rinconcito apenas más íntimo.
Hablaba de que cuando se habla del “estilo de vida gay” surge enseguida la obsesión kamasútrica. Ojo, que asumo parte de la culpa en eso. Yo mismo soy bastante sexópata y hablo del tema todo el tiempo, quizás para relativizarlo, para quitarle énfasis. Lo mismo hace mucha gente gay. Y quizás eso sea un error, porque el efecto producido es el contrario.
A ver, que te quería decir… me traba un poco que al ser sacerdote, para mí, sos medio marciano. Pero bueno, ahí voy. No puedo andar editando en mi cabeza lo que voy a decir, así que te la vas a tener que bancar.
El otro día cogí con un tipo que conocí… no importa dónde. Digamos que era un desconocido, para simplificar. Era, además de desconocido, policía. Me gustan los polis, que le voy a hacer. Tienen esa cosa de ser machotes, de estar disfrazados… La cuestión es que el tipo trajo el uniforme y se lo puso. Jorge, así se llamaba, era alto, lindo, masculino sin estridencias. Y se le notaba esa cosa de buen tipo. Es más, si lo mirabas bien tenia un halo dorado alrededor de la cabeza, como esos que dibujaban los de tu prole en los cuadritos de santos del medioevo.
Hicimos nuestras porquerías – el trámite del enchufe y el tomacorrientes – y cuando terminamos con la parte nefanda el tipo se recostó en la cama para descansar. (Para hacer la cosa mas sacrílega, el tipo se casó hace tres meses, quería “explorar” mi instalación eléctrica y ver como reaccionaba su amperímetro).
Ok, te cuento. El poli se tiró en la cama y se olvidó que estaba en una cama ajena, en un departamento ajeno. La luz de la mañana entraba apenas por la ventana y le caía sobre el pecho. Eran como agujas de luz que se le clavaban en el tórax. Y el tipo hablaba, decía cosas intrascedentes. Bueyes perdidos. Verdura. La luz le lamía el pecho, tenía los pantalones puestos y estaba ahí, bajo esos chorritos de luz y hablaba. De pronto se me abalanzó el pensamiento: “esto me hace gay”. Veo a este tipo y veo todo esto: la luz, las pupilas fijas en el cielorraso, las mejillas todavía rosadas, el pecho que respira, el botón del pantalón desabrochado. Y podría pasarme la eternidad mirando a este tipo tirado sobre esta colcha bajo estos hilos de luz. Un tipo que no sabe que lo miran y que no se da cuenta de su belleza.
Y ojo que no era un ultra adonis, era un adonis en oferta, un adonis de 5 pesos que te viene de regalo con una cajita feliz, no era guau ni miau ni grrr. Por eso quizás no estaba posando, por eso era tan bello. Tenia algo de pancita, tenía pelos desprolijos alrededor de las tetillas, algunas pecas borrosas y mal desparramadas.
¿Ves? Supongo que no. Supongo que no ves nada en eso. Lo que quiero decir es que eso me hace gay, ese hilito que me une a ese tipo tirado en una cama y con renglones de luz fluorescente en el pecho. Lo que me hace gay no es la gran pija, la gran orgia (las tuve). En ese momento se que si me cortaran el pirulín, o me lavaran el cerebro, o si me cortaran en fetas y aún así quedara algo mío vivo, ese algo sería gay o no sería.
Y quizás de ahí salga un hilito que lleve hacia otro lado. Es exactamente así, de ahí sale un hilito que lleva a la comunión (ufff, esa palabra) con otro hombre, con todos los hombres. Es en ese momento en que veo al tipo tirado en la cama que sé con una certeza ineludible que “eso” nunca lo podría sentir con una mina. Ojo, me encantan las minas, me fascinan, pero este agua viene de otro lado y lleva hacia otro lado.
Todo esto se pierde en la discusión con la iglesia y los otros celadores del espíritu. Suponen que estás intoxicado de tu propio licor de hormonas, o que tu mamá era dominante y tu padre ausente, o que te manoseó el cura o tu tío cuando tenias 5 años, o que te agarró una radiación gamma y en vez de convertirte en el hombre araña te convertiste en Huguito Araña y saliste a mascar falos por la vida.
Mi primer “acceso mistico” de este tipo lo tuve a los 17 años. Me enamoré tan desaforadamente de un tipo que no tuve más remedio que admitir el horror de ser gay. Hoy se lo agradezco, hubiera pasado años buscando y rebuscando una vida que no era la mía. Ante ese amor no tuve opciones, ese tipo de piedras no se pueden barrer bajo la alfombra.
Vos verás en todo esto alguna trifulca de Satanás, o quizás una desviación, inversión o subversión. No sé si importa.
Te lo cuento porque me imagino que quizás si entiendas algo de esto. Tengo la sospecha de que si pelás esta experiencia de su cáscara homoerótica se parezca a alguna de tus experiencias con la gente, con la vida, con el espíritu, con anda a saber quién o qué.
En ese centro me paro, de ahí irradian las certezas y las dudas que son mi nafta. El resto es irrelevante. Por eso, cuando escucho a la gente de tu prole hablar en lenguas y disparar barrabasadas desde sus púlpitos me da impotencia, rabia y lástima. Mi reflejo de supervivencia es exigir que me dejen en paz, porque esa educación represiva, esa cháchara inerte (que se disfraza de amor al prójimo) ya me amputó 5 o 6 años de mi vida, y nunca voy a recuperarlos.
Y entonces me paro del lado civil y humano y digo: armen sus templos, sus misas, reciten sus salmos y dancen sus exorcismos, pero déjenme vivir mi vida tan sana o diabólicamente como me lo dicte el corazón o la entrepierna. Yo sé de donde salen mis sentimientos, ya soy grande: permiso, me deja pasar, permiso, me deja vivir y morirme cómo se me antoja, ¿por favor?
Así son las cosas. Vos seguramente vas a mirar todo desde arriba y entender que estoy herido, confundido y que la cosa se soluciona recetando hostias y padrenuestros cada 8 horas.
Así que pelá vos, sino me aburro. Y aunque hablar de mí es un tema fascinante, también tengo que descansar un poquito y enterarme de qué se trata tu vida.
Contame de tu sacerdocio, por ejemplo. ¿No extrañás el sexo? ¿No pensás: y si me equivoco y todo esto es verdura? ¿Acordás con la iglesia en todo? ¿O en casi todo? Y si desacordás, ¿qué haces para cambiarlo?
Y preguntá lo que quieras.
Christian
PD1: no te voy a llamar padre, porque no sos mi papá, y porque para mí sos Eduardo, una persona como cualquier otra.
PD2: Es una lástima que no puedas ir a la muestra. Hubiera estado bueno ir con vos, ya que estudiaste estética y quizás tenés algo interesante para aportar.
PD3: A mí no me molesta chatear. Tampoco tomar un café. Pero cumplo en decirte algo: para mí sos una persona, no un enviado de nadie. Y no me gusta que me den la palmadita en el hombro ni que me miren desde arriba, flotando 20cms arriba de las baldosas. Si esa es tu postura, no sé si vale la pena seguir el diálogo.
De: Eduardo Pérez dal Lago
A: Christian Rodriguez
Fecha: Vie, 10 Dic 2004 08:24:56 -0300
Todo lo que decís me parece muy interesante, pero sobre todo me encanta cómo lo decís. Creo que tenés mucho talento literario.
Sobre el fondo me pasa que es como si habláramos idiomas distintos. Como si vos llamaras silla a lo que yo llamo mesa y mesa a lo que yo llamo silla y cuando me decís que te sentás en una silla para comer en una mesa yo me imaginara la posición más exótica posible.
Para mí el sexo está al lado del amor y de la vida. Algo tan sagrado que necesita un marco solemne de compromiso único, fiel, eterno, familiar.
Lo que vos me decís, yo lo tengo por dos experiencias distintas y que nunca se unen. Una es profunda estética, extasiante, contemplativa, que nos convierte en adoradores de lo bello que hay en las cosas. La otra es superficial y está al lado de tomar una gaseosa helada.
Sobre el tema de la homosexualidad tengo pocos conocimientos, pero he confesado a muchos. Claro que ellos estarían en ese estado de no asunción que te parecerá falso y fariseo. Sin embargo creo que no es así. Siempre creí que el homosexual era un hombre que no se animaba a serlo.
Que no te parezca despectivo lo que digo, no es fácil ser hombre. Uno cree que con nacer así y abrir y cerrar los pulmones para respirar la cosa ya está. Y es algo mucho más arduo.
¿Cómo es tu tarde hoy? Yo mañana tengo el día medio complicado. Tengo un bautismo, una conferencia en el museo Larreta sobre los íconos, un casamiento y después me voy a una capillita donde el domingo celebro misa por la mañana.
Eduardo
De: Eduardo Pérez dal Lago
A: Christian Rodriguez
Fecha: Vie, 10 Dic 2004 17:55:48 -0300
Christian,
Ahora sí que me parece que te ofendí. Perdón. Quizá sea estúpida mi teoría sobre la homosexualidad. Perdón.
Mejor hablemos por teléfono, esto del mail es un poco complicado
Eduardo
De: Christian Rodriguez
A: Eduardo Pérez dal Lago
Fecha: Vie, 10 Dic 2004 18:01:29 -0300
No sé que entendiste. No recibí ningún correo tuyo hablando de ninguna teoría de la homosexualidad, sólo hablé de lo que se me ocurrió y tratando de explicar un poco acerca de la carne, el espíritu y sus misterios.
Si querés podemos tomar un café el fin de semana.
Preguntas básicas:
1. ¿vos tenés que estar siempre vestido de sacerdote?
2. ¿leíste la explicación de la postura de Ferrari escrita por el mismo Ferrari que apareció hoy en Página 12? A mí me pareció muy clara y sensata.
Saludos,
Christian
De: Eduardo Pérez dal Lago
A: Christian Rodriguez
Fecha: Vie, 10 Dic 2004 20:53:42 -0300
Querido Christian:
Te llamo querido, porque he notado con asombro que he “querido” que escribieras y que el que no lo hicieras me daba mucha pena. Me parece que vos te perdiste un e-mail mío que te mandé hoy por la mañana y eso dio origen a una tonta confusión.
Me encantaría verte el fin de semana. Yo el sábado lo tengo muy complicado, pero el domingo podría a la tarde o a la noche. Decime cuándo podés vos.
Sobre ir vestido de cura, te digo que siempre lo hago así. Alguna vez me visto de otra forma, pero eso pasa si tengo que ir a la playa durante las vacaciones. De todas formas si te molesta veo que tengo para camuflarme, pero seguramente pareceré más ridículo que vestido de cura.
Sobre el artículo de página 12, no lo había leído, pero ahora que me avisaste lo leí. No me aclaró nada. Evidentemente pensamos muy distinto. De todas formas me pareció un buen ejercicio de honestidad intelectual contestar a cada uno de sus puntos y enviárselo a él.
Te cuento que entré en tu bitácora y leí algunas de tus confesiones. Me asombra tu talento literario. Algunas cosas me parecieron subidas de tono y las pasé un poco por arriba. ¿Por qué te exponés así? ¿No te da pudor?
De todas formas me pareció valiente y sincero. Quizá excesivamente agresivo hacia vos mismo.
Un abrazo,
Eduardo
De: Christian Rodriguez
A: Eduardo Pérez dal Lago
Fecha: Sab, 11 Dic 2004 04:15:59 -0300
No entendí bien que pasó. Dijiste que suponías que me había ofendido tu teoria de la homosexualidad, pero yo nunca la escuché. Si querés volvé a enviar ese email.
Ayer hablamos del espíritu y vos decías que el hombre es más espíritu que carne. Y yo respondí relatando una experiencia que fue “espiritual” para mí. Eso fue todo.
Mi sábado viene complicado, así que no creo que pueda verte. Al mediodía voy a almorzar con la gente del taller literario. A la tarde quizás vaya a ver la muestra de Ferrari.
El domingo a la tarde creo que puedo. Podemos hablar el domingo al mediodía y arreglar para juntarnos a la tarde a tomar un café.
No tengo drama si venís vestido de cura. Si te vas a sentir disfrazado vestido de otra manera, vení de cura nomás.
¿En serio no te aclaro nada lo que escribió Ferrari para Página 12? A mí me pareció coherente. Igual me interesaría leer lo que vos escribiste.
¿Cómo averiguaste cuál es mi bitácora si yo no te la di?
No sé si lo que escribo son “confesiones”. Las confesiones suenan a descarga, a tirar lastre, a purga. No creo que todas mis “confesiones” tengan ese tono, algunas son confesiones “celebratorias”.
No entendí eso de que “¿por qué te exponés tanto?” Yo soy más o menos como me retrata la bitácora… si a alguien no le gusta mi bitácora, seguramente le voy a resultar insoportable en persona. Y eso no me parece mal, la bitácora funciona como test y como filtro.
¿Pudor? Hay cosas que sí me dan pudor, si leés con atención te vas a dar cuenta cuáles son. Puede haber mucho sexo (que a veces funciona como una cortina de humo) pero hay otras cosas que no están. Y de última, ¿qué importa lo que digan? Si le sirve a alguien leerlo, bárbaro, sino me sirve a mí.
Nos vemos el domingo,
Christian
Al día siguiente, a las 6 de la tarde, nos encontramos para tomar un café. Tomamos varios, cenamos, y charlamos durante 6 horas.
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