Resultados de la encuesta multitudinaria
Leen desde acá, Chile, México, USA, España, Islandia. Tienen entre 15 y 50 años, son heterosexuales, aunque hay mucho marica y alguna chica bi o ex bi. Son periodistas, diseñadores gráficos, mercaderes (¿así se dice a los que hacen marketing?), informáticos, estudiantes, profesores, ingenieros. Llegaron a este página recomendados por otro blog, buscando “puto” o “exiliado” en google, o rebotando de link en link. Un tercio de ellos no tiene weblog, aunque algunos tienen planes. Muchísimos salen del mutismo por primera vez y se animan a comentar, con la esperanza de reencarnar en cacatúa.
No importan las estadísticas, en realidad, ya que la muestra es pequeña y los gráficos de barras aplastarían el color personal de cada una de las respuestas. Leen de todo (desde Bucay a Rushdie) y me hacen sentir muy mal, yo que leí Cortázar y casi nada más. La lista de películas y canciones y discos es caleidoscópica y fascinante.
El post más mencionado como favorito fue “Exiliado” y atrás le siguen los relacionados con Chang – Woo, el coreano que vivía conmigo (no era chino, ni tailandés ni bengalí) y los que tienen que ver con strippers o taxi boys. Algunos pocos prefieren los posts melancólicos y aéreos.
A la hora de las críticas, el grito es unánime: el diseño de página es horripilante: gris sobre blanco, template por defecto de Movable Type, che chabón poné una figurita, pegá un poco de brillantina, colgá una cortinita, prendé una vela aromática, no te da verguenza. Detrás de ese grito estentóreo viene otro: la queja porque no publico más seguido o porque desaparezco o soy inconstante. Algunos otros critican que soy repetitivo, que a veces soy denso y que a veces fuerzo alguna metáfora o repito algún truco literario.
Y la verdad que tienen razón, aunque he buscado mejorar la navegación del weblog (agregando links permanentes, haciendo las URLs más legibles, mostrando los últimos comments en la página principal) el weblog es uno de los más feos en plaza. Si algún alma caritativa tiene ganas de jugar con los templates de Movable Type y ayudarme a redecorar, peguen el grito y serán bienvenidos, los lectores del blog lo agradecerán y yo invitaré un café o una caipiriña.
Pasemos al tema de la inconstancia: no puedo asegurar actualizaciones diarias, no tengo el tiempo – ni el talento de Hernán Casciari – para escribir tan seguido. Los textos de esta página tienen otra limitación: debo, muchas veces, por respeto y por razones aledañas (preservar mi integridad física), cambiar nombres o lugares o evitar escribir sobre determinados hechos para no enojar a los involucradas, lo que recorta el universo de maniobra. Carezco de imaginación y por eso tengo que esperar pacientemente a que pase algo en mi vida para poder escribir.
Si puedo asegurar que los textos serán por lo menos semanales, y a veces más frecuentes. Así que hay varias opciones: visiten una vez por semana (o dos o tres), o instalen un lector de feeds (feeds reader) y así se van a enterar cuando hay novedades. El bloglines es mi recomendación y a pesar de lo que dice Caribé, ese programa no instala virus ni hace lenta la máquina (al menos no la hace más lenta de lo que lo haría tener una ventana de navegador que se refresca automáticamente cada dos minutos).
(Para los que no saben que es un feeds reader: es un programita que permite “suscribirse” a distintos blogs, y cada vez que uno lo abre – como cuando abre un programa de email – el programa se fija automáticamente que blogs de la lista tienen novedades y las muestra. Eso facilita la lectura, ya que no se tiene que recorrer bitácoras en las que no hay novedades).
En cuanto a la queja por lo repetitivo de los temas, entiendo que se pueden referir a dos cosas: a la multitud de referencias sexuales o a la proliferación de posts melancólicos y depresivos. Y lamento comunicarles que soy un obseso sexual y un embajador de la melancolía, así que ahí tenés: de eso se trata el blog, ese es el puto y ese es el aparte. Supongo que hay otras cosas que pasan en mi vida, pero que sí me da pudor exponer.
En cuanto a las metáforas forzadas y los trucos literarios repetidos, estoy totalmente de acuerdo. Escribo como un mono con una ametralladora dentro de un bazar, disparo a mansalva con la esperanza de que alguna de las 300 balas va a dar en el blanco. La mayoría de las veces eso no pasa y lo que queda es… vidrios rotos y 7 años de mala suerte.
Antes de retomar el curso normal de la programación de Puto y aparte, me gustaría agradecer a la gente que se molestó en completar la densísima encuesta (la idea la robé de Sebastián Delmont). Y gracias a todos por leer. Me encantó leer todas las respuestas. Me ocuparé más adelante de mover esas respuestas a un sector llamado “Quienes leen” (junto con uno que se llame “Quién escribe”) donde acumularé estos pequeños perfiles de los lectores. Por eso, la “encuesta” está permanentemente abierta y la pueden seguir completando los que todavía no lo hicieron.
Invito a todos los que leen a que armen su propio blog, si todavía no lo tienen: me encantaría leerlos. Y para confirmar eso de que soy repetitivo y denso, me despido con esta cita de Amy Tan, que alguna vez fue la presentación de este blog y que explica mejor de lo que yo podría lo que para mí significa escribir esta bitácora (disculpen mi torpe traducción):
“Escribir es para mí un acto de fe, la esperanza de que descubriré lo que significa para mí la “verdad”. Y leer es también para mí un acto de fe, la esperanza de que descubriré algo esencial acerca de la vida, acerca de mí. Y si el escritor y el lector descubren lo mismo, si tienen esa conexión, entonces el acto de fe se ha convertido en un acto de magia. Para mí ese es el misterio de la literatura y de la vida – la conexión entre dos individuos que descubren al final que son más parecidos que diferentes.”
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