¡Eureka, cumplí dos años!

Resulta que estoy todavía a medio mudar y sin muebles, resulta que estoy frente a la computadora, que la computadora está montada sobre cajas llenas de libros y que estoy sentado sobre una sillita de jardín de plástico, resulta que de pronto suena en el shuffle del media player ¨Bird on a wire¨ de Leonard Cohen y resulta que yo pongo mis manos en mi nuca y me arrellano en la silla porque como un pájaro en un alambre y como un borracho en un coro de medianoche he tratado a mi manera de ser libre.

Trac y la silla de plástico está manca de una pata, yo caí con la espalda contra uno de los mástiles de la cama y la cabeza contra uno de los barrotes y el pájaro ya no está arriba del alambre y el borracho del coro de medianoche patinó y rodó entre las gradas y cuando me miro la espalda al espejo veo una raya roja de sangre en la remera. Y estoy medio atontado y medio maravillado porque mi sangre es de un bermellón bellísimo (al menos en la servilletita de papel). Y si yo fuera Arquímedes en este momento inventaría la hidrostática y si estuviera en una película de Zemeckis inventaría autos que viajan en el tiempo. Encima del golpe tengo la sangre, así que también da como para escena final de Rocky, la sangre que mana como bálsamo, el triunfo con la cara desfigurada y las neuronas apelmazadas pero triunfo al fin con un uppercut agónico y que Mario Barackus bese la lona y que a vos te levanten sudado y sangrado flotando entre las cabezas de la turba turbia.

Pero no suena Glass Tiger sino un canadiense budista de voz cascada, no hay Iván Dragos a la vista y el viaje en el tiempo, el sacacorchos y la cama de agua ya están todos inventados. Así que no me queda más que caer en un sopor autoreflexivo y recordar que hoy Puto y aparte cumple dos años. Y zambullirme así en una pequeña reseña de ese periplo; y de paso aclarar algunos puntos, disipar rumores y así enfrentar la posteridad con la cara lavada y los ojos vacíos de lagañas.

Empecé a escribir este weblog en septiembre de 1998, días después de llegar a New Jersey. Familiares, amigos, conocidos y ex compañeros de facultad y trabajo pedían anécdotas e historias y por eso empecé a enviar emails masivos – unos 40 destinatarios – con los detalles de mis tropezones en el hemisferio norte. Escribía para nadie, cubriendo mis travesuras de una leve pátina literaria, para escaparme del síndrome ¨desde estas hermosas playas¨ que contaminaba la mayoría de los emails que recibía en ese momento. Con tristeza observé como mis amigos más cercanos y mi familia escribían con fiaca, una vez por mes, demorándose en datos climáticos y comentarios de la realidad nacional y finiquitando el relato de sus vidas con un ¨nada nuevo, lo de siempre¨. Ese nada nuevo, lo de siempre había sido lo que discutimos en interminables vigilias durante años pero de pronto las personas más importantes de mi vida habían decidido que sólo valía la pena escribir un email si Gabriel había ganado la lotería o si a Terenia la había secuestrado un grupo de marcianos sexópatas. Mi intención era clara: la sustancia de la historia era irrelevante, las anécdotas eran verídicas, primitivas, mezclaban melancolía y felicidad y eran un intento trastabillado de encontrar un sentido a tanta picazón.

Al mes de enviar emails desde USA me dí las narices contra una pared de vidrio. Se me hizo ya imposible editar las historias para recortar los costados húmedos, cuando lo intenté terminé con relatos troquelados y andróginos. Y por eso decidí mandar todo al carajo, hice un ¨enviar a todos¨ de un texto intitulado ¨Una bomba y un malvón¨ (recuerdo que intenté homenajear a Fito Paez y su ¨Un vestido y un amor¨) contando que era gay, de que se trataba mi vida y que al que no le gustara que avisara y lo sacaba de la lista. Debería rescatar ese email y publicarlo ahora, sólo como pieza de museo, porque está lleno de torpezas y tartamudeos, y de un furor que no es mío ni de nadie. Después me enteré que ese email circuló más allá del grupo de destinatarios original y que alguna gente lo forwardeó a amigos y conocidos.

Si un blog es un conjunto de textos residentes en la internet que se leen ordenados del más reciente al más antiguo, mi blog se inició hace 6 años (avísenle a Orihuela así me mete en alguna línea de tiempo y en algún cuadro sinóptico); si se necesita que residan en una página HTML, entonces empezó el 23 de septiembre del 2002, cuando descubrí este nuevo fenómeno de las bitácoras y decidí dejar de inundar servidores de email ajenos y publicar los textos en una página única.

(Ya que estamos: el frenesí marketinero de cierta creme brulé de la internet asegura que las bitácoras todavía son un ¨fenómeno¨ y una novedad, cuando todos sabemos que un año en la internet es quince eones terráqueos y por lo tanto la bitácora es tan ¨nueva¨ y ¨fenomenal¨ como el motor a vapor o el transistor).

Uf, me colgué… y la idea era disipar rumores, disparar dardos envenenados y flores plásticas a quién lo merezca. Ahí voy, una lista caótica de reflexiones, divagues variopintos:

1. Para qué me sirve este blog: a mí me sirve para guardar borradores de textos que sino descartaría o perdería.
2. Agradezco el premio GAB 2003 al ¨Weblog mejor escrito¨, pero en un mundo sensato ese premio correspondería a Dieguez, de Puto el que lee, que escribe muchísimo mejor que yo. Si no lo leyeron, léanlo ya, antes de plantar el árbol y tener el hijo y escribir el weblog.
3. Les recomiendo a todos tener un blog. Está bueno como terapia y todos mal que bien tenemos alguna pelotudez para aportar a esta gran ensalada Waldorf que es la vida y la internet. Eso sí, pretender ¨comunicarse¨ a través de esta telaraña es inútil, el 99% lo que querés decir es distinto de lo que terminás escribiendo y eso es distinto de lo que leen los que te leen.
4. Alguna gente me manda links con weblogs que tienen 3 posts y se quejan de que sólo tienen 10 visitas diarias. El primer comentario en este blog llegó luego de 8 meses de escribirlo. Si lo que querés es fama (o 500 visitas diarias), quizás te convenga hacer otra cosa (sacarte fotos en bolas y postearlas, por ejemplo).
5. Predicción apocalíptica y mala leche: la blogósfera está a punto de implotar, o por lo menos de alcanzar una masa estable y de convertirse en una estrella fría en el espacio cibernético, por muchos gráficos de barras que pinte JJ Merelo y el resto de los superamigos desde el cuartel general de la blogósfera. Y la razón de la implosión es sencilla: es hora de que ciertos hidalgos dejen de autoproclamarse cruzados de la nueva revolución y se dediquen a escribir y publicar cosas que valgan la pena (y no a traducir artículos de Slashdot o a robarle hipótesis estúpidas a Barabási y presentarlas como papers y disquisiciones obtusas).
6. El weblog magazine es en ese sentido un mapa perfecto de la situación actual: se presenta como una revista que debería leerse en salas de espera de dentistas y peluquerías pero sólo dos artículos son interesantes para el público no ¨iniciado¨. El resto es otra vueltita en la calesita del fenómeno blogósferil y peroratas soporíferas acerca de las bondades de la blogósfera. Algunas cosas son tan pedorras e insultantes que parecen escritas por evangelistas televisivos. Cuando leo todo esto me da la sensación de que esta blogósfera es puro anuncio: mirá que se viene el gran fenómeno, el gran diluvio de talento, la gran catarata de información y opinión… pero los blogs novedosos o interesantes para leer son 15.
7. Sería interesante que ahora que no soy más ¨exiliado¨, Manrocker resuscite el weblog ¨Exiliados¨ sin mi participación; el blog era excelente. Una rencilla que inicié yo terminó disparando el cierre del site. Ahora que la cosa se enfrió y todos somos un poco más viejos y más sabios, me doy cuenta que fue al pedo. Ojalá vuelva.
8. Estoy 19 en el top 500 de bitacoras.com. De acá al premio Nobel hay dos pasos. Fuera de joda, aunque agradezco el disparate (y la gente que me linkea) no crean los rumores: cualquier blog de Hernán Casciari es más popular y más influyente que el mío (y es mucho más interesante de leer).
9. Agradezco a todos los emails enviados. En serio, de corazón, hay gente que ha escrito cosas muy sentidas y desde muy lejos y lo agradezco. No soy religioso pero todavía me maravillo cuando se produce el milagro de dos extraños que se encuentran, y con este blog ha pasado mucho: gente que buscando el website de Ikea o fotos de tipos en bolas y que terminó leyendo algo del blog y mandando un email para saludar o para decir ¨eso tal cual me pasó a mí¨.
10. Gracias totales. Perdonen por no ponerles links pero son casi las 6 am y mañana laburo. Gracias a: Julio Cortazar, Morrissey, Julio Verne, Alejandra Pizarnik, Neil Finn por la inspiración. Hernán Casciari, que me ayudó a salir de mi sequía literaria con emails, palabras de aliento y consejos, Pattyce y Jonathan, por la buena onda inquebrantable y la ayuda con la mudanza, Horacio, por recomendarme, leerme y venir al meetup aunque se le complicó muchísimo, a Mariano, porque aparecer en su week-log por primera vez fue todo un evento para mí, a Korochi, por prestar su espacio de comentarios para mis larguísimas disquisiciones y peleas, a Borjamari, por ser el único en criticarme – aunque le faltó filo – y tener razón, a Polo, aunque no soy su padre como dijo en el meetup. A los co protagonistas de las historias, por la buena (o mala) onda y a la gente que lee (aunque sinceramente deberían ocupar su tiempo en algo más productivo y edificante, che).

Ahora sí, con el tajo de la espalda ya cicatrizado y habiendo salido de este súbito ataque de vanidad insoportable (producto del golpe que me dí), volvemos al formato típico de Puto y aparte, hasta la próxima vez que la vida me intoxique con un champigñón o me tire una estantería encima.

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