Parte de guerra

[24 de Octubre de 2003, Piscataway, NJ]

Irene Simonetti de Sanzíbar no es mi único alter ego. A veces también soy CherylNaughtyGirl. Bajé una foto de una veinteañera de un sitio softcore para amateurs, armé un perfil falso, y me largué a chatear. Chateo sobre todo en salones para militares o policías, por varias razones: a. los milicos están en promedio en mejor forma física que el resto de la población masculina b. la mayoría están estacionados en Corea, Okinawa o Bagdad, y tienen poco para hacer excepto chatear c. hace meses que no tienen sexo d. no tienen muchas alternativas a la hora de gastarse el sueldo, la mayoría termina comprándose una cámara.

Mi actividad chatera me ha permitido un seguimiento al instante de los pormenores de la guerra en Afganistán o Irak, que la CNN envidiaría. También me ha permitido indagar con profundidad en la psiquis heterosexual masculina en particular y en la psiquis masculina en general. Pero sobre todo me ha permitido observar a decenas de soldados marines pilotos gendarmes guardacostas buzos enfermeros masturbándose (o haciendo otros malabarismos) enfrente de la cámara. También recibí decenas de propuestas de casamiento, pasajes de avión, invitaciones a cruceros u orgías, que decliné cortesmente.

A veces me descubro leyendo las páginas de obituarios en los diarios y sintiendo el temor de reconocer entre los muertos a alguien que ví masturbarse con el uniforme puesto.

A veces también descubro que tengo más éxito como falsa chica juguetona que como auténtico maricón travieso. Pero no voy mucho más allá de ese descubrimiento. Y es que la vida chatera es frenética y no hay tiempo para elucubraciones inútiles.

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