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Mostrando entradas de octubre, 2003

Tres

[29 de Octubre de 2003, Piscataway, New Jersey; mis reuniones con el grupo de investigación] Mi campo de investigación es la computación gráfica, la interacción humano-computadora y los agentes conversacionales (un agente conversacional es una figura animada con comportamiento “humano”, un pésimo ejemplo es “Clippy”, el difunto asistente de MS Office con forma de clip). La investigación sobre AC mezcla varias disciplinas: computación gráfica, animación, bio-mecánica, linguística, teoría del conocimiento. Lo sorprendente es lo poco que se sabe respecto a cómo los humanos interactuamos en una conversación y eso hace imposible reproducirla eficientemente. Las dificultades abundan. Los reconocedores de voz tienen que ser entrenados extensamente, las animaciones son duras y robóticas (si son “interactivas”) y la generación de habla es metálica (si es sintetizada) o fragmentada (si se arma a partir de grabaciones de unidades de habla, como los anuncios auto...

Una noche en la tierra

[4 de Enero de 2003, Buenos Aires, Argentina; otro viaje en taxi] Son las 3 de la mañana cuando salimos de Glam. Son sólo unas 20 cuadras y podríamos caminar, pero somos 4 y un taxi nos va a salir muy barato. Cuándo más uno los necesita no aparecen, no hay caso. Hay que caminar dos cuadras hasta que aparece uno. Subo en el asiento de adelante, Darío, Viviana y Daniel atrás. Taxista: ¿Y? ¿Cómo estuvo la noche? Yo: Complicada para todos. No hay hombres – miro hacia atrás y Viviana me sonríe, Daniel mira por la ventanilla -. No hay hombres… ni para Viviana ni para ninguno de nosotros tampoco. Taxista: Y sí, está difícil, algo ya va a aparecer, no hay que perder las esperanzas.

La ruta y el río

[28 de Octubre de 2003, Piscataway, NJ; sopa, y de la espesa] Engañándome un poco. Pensando que con apagar todas las luces de la habitación, calzarme los auriculares y dejar que alguna chica lánguida y levemente alienada – o sea Dido – me cante en el oído alcanza. El truco es poner la bola en movimiento, tipear, pulsar tecla tras tecla, abrir el grifo y dejar que corra el agua hasta que el chorro se haga transparente o espumoso. O sea, escribir y luego serruchar los primeros dos párrafos, esas gambetas taciturnas que terminan en córner. Y funciona: nadie empieza en tercera, para alcanzar velocidad crucero hay que quemar algunas millas. El caucho que besa el asfalto, el embrague que ronronea y las libélulas que se hacen puré contra el vidrio.

Carta desde Irak

[27 de Octubre de 2003, Piscataway, NJ; los intercambios epistolares de CherylBadGirl con un soldado en Irak] Cheryl, La pasé muy bien chateando con vos. Espero que podamos volver a conectarnos pronto. No creo que sea superficial querer charlar con las personas por las que te sentís atraída físicamente… La internet es genial porque podés eliminar los psicóticos, los mentirosos y los enfermos antes de que conviertan tu vida en un infierno. Siempre me siento feliz de conocer una chica inteligente y bella como vos. Y nunca se me ocurrió buscarla en Argentina. 😉

Parte de guerra

[24 de Octubre de 2003, Piscataway, NJ] Irene Simonetti de Sanzíbar no es mi único alter ego. A veces también soy CherylNaughtyGirl. Bajé una foto de una veinteañera de un sitio softcore para amateurs, armé un perfil falso, y me largué a chatear. Chateo sobre todo en salones para militares o policías, por varias razones: a. los milicos están en promedio en mejor forma física que el resto de la población masculina b. la mayoría están estacionados en Corea, Okinawa o Bagdad, y tienen poco para hacer excepto chatear c. hace meses que no tienen sexo d. no tienen muchas alternativas a la hora de gastarse el sueldo, la mayoría termina comprándose una cámara.

Sol

[18 de Octubre de 2003, Piscataway, New Jersey, el festejo de mi cumpleaños] Como Robert (costaricense) cumplía años el 17, Richard (argentino) el 19 y yo (argentino) el 18 decidimos (decidieron Roberto y Robert, bah) festejar todo junto. Fuimos a Poor Billys, un restaurant/sports bar/disco en Woodbridge. La reserva era para las 7 pm. Yo estaba listo a las 6.30, Roberto pasó a buscarme a las 7.30 y llegamos al lugar a las 8.30. Y por eso, cuando llegamos, en vez de asignarnos una mesa en el sector de restaurant nos indicaron unas mesas amontonados frente a la pista de baile. La música tronaba.

Cenicienta

[11 de Octubre de 2003, Piscataway, New Jersey; limpiando mi departmento] 10 de Octubre de 2003, Edificio Buell, Apartamento #379. 2 am. Yo: Chad, te acordás que tenés que hacer tu parte de la limpieza, ¿no? Te avisé ya hace una semana y todavía no lo hiciste. Chad: Está bien, está bien, lo hago ahora, papá. (Dirigiéndose a Chang Woo que termina de comer sus fideos) ¿Limpiamos ahora? Chad y Chang Woo se ponen a limpiar la cocina (la tarea que comparten, yo limpié el baño, Jeff limpió los lavatorios). Yo mientras ceno.

Rodillas, codos, fémures y ronquidos

[25 de Septiembre de 2003, Piscataway, New Jersey; mi respuesta a los insistentes correos masivos enviados por el Vicepresidente 1ero de la legislatura de la Ciudad de Buenos Aires] El año pasado le envié un email al diputado porteño Jorge Enríquez respondiendo a una carta suya que La Nación publicó en su correo de lectores. Enríquez aseguraba que la ley de unión civil a punto de sancionarse era “una ley mediática”, que “vulneraba una institución como el matrimonio o la familia” y que los gays “ya tienen bastante cobertura en nuestro sistema”. Ninguno de los numerosos emails que envíe a La Nación fue publicado. Y nunca recibí respuesta de Enríquez. Sin embargo pronto empecé a recibir emails comunicándome las actividades del diputado: que iba a estar en tal programa radial, que iba a oponerse a tal convenio, que iba a organizar tal simposio. Le envíe en ese momento un email pidiéndole que me retirara de su lista de contactos ya que nunca le había pedid...

Treintaitrés

[18 de octubre de 2003, Piscataway, New Jersey, y el relato de cómo, cuándo y dónde comenzó todo esto] Nací antes de lo previsto. Cuanto antes no lo sé, porque a mi mamá no le interesan esas contabilidades. Alguna vez escuché a mi papá decir que el número de la casa donde nací en Merlo fue elegido para que coincida con el día en que fui concebido (no fui concebido en esa casa, mis padres se mudaron allí poco tiempo después de mi concepción). 1370: 1 de marzo de 1970.

Fotocopias

[15 de Octubre 2003, Piscataway, New Jersey] Ese texto que mandaste, el que se llama ‘Exiliados’, ¿lo escribiste vos? – pregunta mi mamá en el teléfono. – Sí, lo escribí yo ma, por supuesto – contesto. – Ah, está muy bien escrito. – Gracias ma. – Acá lloró toda la familia. – No fue mi intención. – Tu hermana Gabriela está haciendo un curso de narración de cuentos infantiles y con el grupo de maestras jardineras publican una revista, y me preguntó si te parecería bien que lo publicaran… – ¿Lo van a publicar con la frase final? Mi mamá se ríe bajito.

Que los cumplas feliz

[13 de Octubre de 2003, Piscataway, New Jersey; y el descubrimiento de que soy, quizás, más viejo de lo que creía] Cuando le pregunto a Chang Woo cuántos años tiene parece no entender. Supongo otra vez que no entiende mi inglés y le repito la pregunta: ¿Cuál es tu edad? Me responde enigmáticamente: 31 años en coreano, 29 años en occidente. Hm, nunca pensé que una pregunta tan sencilla tuviera una respuesta bivalente. Le pido explicaciones y finalmente, luego de media hora de comunicación enredadada entiendo la diferencia.

Brindis

[11 de Octubre de 2003, Piscataway, New Jersey, un amigo de Chad viene de visita] Bill es el mejor amigo de Chad, mi compañero de departamento. Se conocieron a los 8 años jugando al baseball y son amigos aún hoy. Bill acaba de terminar su carrera de abogado en Duke (Carolina del Norte) y para festejar su graduación vino a visitar a Chad. Llegó el viernes: alto, ojos celestes, físico atlético y voz grave, rugosa. Casi no salieron del departamento. Me pidieron prestada mi televisión – que instalaron en el living – y pasaron dos días seguidos mirando baseball y football americano, adheridos al sofá, aferrados a sus Buds light. Salieron solo un par de veces a comer o aprovisionarse de cerveza, nachos, salsa, torta de zanahoria. Los gritos tehuelches fueron la regla los últimos dos días; apostaron online (Bill perdió sus $100 rápidamente el viernes; Chad tuvo mejor suerte y por eso continuó apostando, partido tras partido, durante todo el sábado, ganó finalmente $420).

Diagnóstico

[16 de Diciembre de 2001, San Francisco, California] Mi vida es un gran signo de pregunta, seguido de puntos suspensivos, seguido de un paréntesis sin cerrar. Mi vida es un cartel de “Puente angosto” seguido de un cartel con kilometraje negativo seguido de “En construcción”. Mi vida es un manual del usuario de un laberinto de espejos, con espejos que deforman, con espejos que se rompen y 7 años de mala leche. Mi vida es un backgammon donde los dados son redondos con 0 en todas las caras, una perinola donde siempre pierden todos, un culo sucio donde las 50 cartas son unos de oros, un frontón lleno de agujeros, una pelopincho llena de lava, una revistita de Tsu cosméticos llena de crucigramas, un yogurt con sabor a remolacha, un mimo atado de pies y manos, un bote salvamuertes.

Un águila guerrera

[14 de Febrero de 2001, San Francisco, California, USA, finalmente consigo trabajo] Conseguí trabajo el día de los enamorados. Espero, para mantener la simetría, conseguir novio el 1 de mayo. Fue duro (y parejo): cuatro entrevistas. La primera no fue entrevista: fue un examen. Me dieron lapiceras, papel y dos horas. Preguntas de computación y de negocios. Las de computación eran razonables, las de negocio eran sanata. Ejemplo 1: “Qué es más importante: a. lo que el cliente quiere b. lo que el cliente necesita”. Ejemplo 2: “Marque en orden de prioridad las cosas más importantes en el largo plazo para una empresa: 1. ser rentable 2. mantener satisfechos a sus clientes 3. mantener satisfechos a sus empleados y crecer como compañía”. Y otra bazofia de ese tipo. Me despidieron con una media sonrisa diciéndome que en una semana se comunicaban conmigo.

Ruedas

[3 de Enero de 2002, Buenos Aires, Argentina, mi visita a Argentina en la época de los cacerolazos] 1.30 de la mañana, Callao y Corrientes, Darío y yo seguimos con atención la caravana infinita de mujeres batiendo cacerolas y hombres sudados, con el pecho transpirado y desnudo. El cacerolazo está en su paroxismo; gente asomada en los balcones aplaudiendo, taxis que suman ritmo a los bocinazos, pibitos saltimbanquis en pijama felices de sumarse a ese circo itinerante trasnochado. Cuando la cuenta de pezones masculinos llega a 253 decidimos irnos para Sitges, son las 2. Luego de un par de minutos conseguimos un taxi: tres mujeres se bajan con sus cacerolas y nos preguntan si vamos al Congreso. Darío les contesta que venimos de allá.

Exiliado

[2 de Octubre de 2002, Piscataway, New Jersey, escrito para el blog grupal “Exiliados”] El exilio es un viaje de ida. Y no lo supe cuando me fui, cuando puse en movimiento este péndulo y me metí en este pozo. Pero primero aclaremos un par de puntos: mi exilio no fue con expulsión. Mi exilio es autoimpuesto, vacío de intrigas políticas o persecuciones. No me fui por ser zurdo en un país de diestros siniestros, ni por ser judío en una colonia nazi, ni por ser negro, ni por ser rosa. No me escapé del calabozo, ni de la hoguera. Me fui para irme y me fui para no quedarme y me fui eligiendo entre dos opciones del mismo peso: ser versus estar.