En la vereda
Son las 3 de la mañana y la noche cambia su respiración. Se pone abdominal, pránica, así que decido parar a comer, y me pregunto si sí, si acá, y le pregunto al mozo asomado la vereda si me cobran recargo en la vereda. Ahora no, antes sí, me dice el mozo, así que lo tomo como una invitación. Y me siento. Se va Polino y baja de una 4×4 una vedetonga, como tironeados por un sistema de poleas, una carrera de postas farandulera. La vedetonga viene con sus varios asistentes, una vedetonga que debería conocer, y que me saluda, y también su personal trainer, peinador, etc. Se sientan al costado a un metro, juntando varias mesas. Pasan tres pibas borrachas, en calzas, subidas a plataformas Eiffel, tambaleantes, y nos preguntan a todos los de la vereda, si mañana se va a arrepentir, y señala su celular. Supongo que se refiere a arrepentirse de mandarle mensajes a su ex ahora, borracha. Qué pesada. Yo no me saco los auriculares, pero ella sigue insistiéndome, hasta que le digo un cansino ...