Entradas

Mostrando entradas de diciembre, 2015

La yapa

A la vuelta de mi casa hay un chino. El que te corta fiambre es un morocho que me dice “capo”, el repositor es un Freddy Mercury canoso que me dice “jefe”, y el cajero me dice “mister”. No sé por qué tengo tres puestos jerárquicos distintos en ese chino. Me intrigaba eso, y varias veces me quedé escondido entre las góndolas a ver cómo le llamaban a otros tipos. En general por el nombre: Juancito, Pepe, Cacho o sino chabón, loquito, pa, boludo. El fiambrero habla corto y poco, pero alguna vez hablamos. Es de Merlo, como yo, aunque cuando me explicó de qué parte de Merlo no entendí. Cuando no encuentro algo, le pregunto a él y me explica dónde y me va haciendo fríooo, tibioooo, calienteeee. Freddy Mercury también grita temperaturas del otro lado del local (es un local chico y alargado, como un colectivo ancho con una góndola central). También me intriga que usen ese extraño método de triangulación conmigo, porque no vi que lo hagan con otra gente. En lo...

Llueve en Navidad

Son las 2 de la mañana y estoy en el Shopping. Acabo de comprarme un McFlurry Oreo en el McDonalds y me instalo en uno de los puentes del segundo piso. Desde ahí veo la circulación de gente, elevada o descendida por las cintas mecánicas, como si fuera un flujo continuo. Cierta lasitud en los movimientos los hace aparecer dóciles, súbitamente cambiando de dirección cuando una oferta se insinúa por el rabillo del ojo. Es como si patinaran o flotaran a unos centímetros del piso, y yo, parado en el piso intermedio del shopping, me siento más bien en un parque acuático, con el bullicio infantil de gente tirándose por toboganes de agua. Estoy en short y ojotas y parezco un sin techo. Veo que el resto se ha vestido y emprolijado para comprar, se están vendiendo para comprar. Y entonces escucho una voz que me pregunta de dónde viene la voz. Es una mujer que acaba de aparecer no sé de dónde y que está acodada sobre el parapeto de metal. Giro y veo las gotas de transpiración en su frente, y el p...

Adictos

Si William Burroughs escribiera hoy sobre el infierno laberíntico de la adicción, no escribiría sobre heroinómanos, sino sobre tipos que entran a un bar tras otro y, apurados, transpirados, encorvados, inspeccionan los zócalos en busca de un tomacorriente donde poder cargar la batería el celular.