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Mostrando entradas de diciembre, 2014

Navidad

Juro que esto no lo invento: volvía a la noche de bolichear, se estaba haciendo mansamente de día, y vi una mujer sentada en el banco de una plaza vacía, mansamente llorando, con un caniche mansamente sentado de un lado, y un árbol de navidad del otro lado, decorado con bombitas de navidad y tiras de luces, mansamente titilando.

Zapatero

Tengo muchos zapatos y zapatillas rotas así que por fin me decido a ir a un zapatero. Le señalo mis zapatillas, que tienen sendos agujeritos justo donde pincha la uña del dedo gordo. – Hola, tengo este problema, ¿usted lo arregla? – Yo arreglo zapatos, los pies no.

Fumigador

Recién vino el fumigador. Suele venir muy temprano a tocar timbre y casi nunca lo atiendo. Hoy sí. Era alto y lindo (los ojos, porque tenía puesta la máscara). Le saqué conversación. Bah, él sacó conversación primero. Me vio comiendo pizza fría y me dijo qué rica la pizza fría, con mate. Yo le dije si quería una porción y me dijo no puedo, levantando las manos para mostrarme sus guantes y señalando su máscara. Me dijo cuántos libros que tenés che. Le dije que escribía y daba talleres literarios. Algún libro sobre fumigadores, preguntó. Le dije que William Burroughs, un famoso escritor, trabajó como fumigador. Ah, y de ese escritor qué libro puedo leer, dijo, mientras sopleteaba la rejilla del baño. El más famoso es Almuerzo desnudo, pero es un delirio, casi imposible de leer. Pero podés ver la película que se llama igual, y ahí hay un fumigador. Ah, ¿me anotás el título, así la veo?, dijo, mientras sopleteaba los bordes del zócalo en la cocina. Es fácil de acordarse, le dije, almuerzo ...

El destino como placebo

Botones placebo. ¿Es cierto que los botones de “cerrar puerta” de los ascensores no funcionan, y que en muchos casos ni siquiera están conectados? O sea, están ahí para que la persona que los aprieta sienta que tiene el control (sobre las puertas), pero estas se cierran automáticamente, de acuerdo a algoritmos y temporizadores internos.

Aguinaldo

Estuve diez minutos explicándole a Felizia, la mujer que limpia en casa, por qué le estaba pagando más hoy, y qué es el aguinaldo y por qué es un derecho. A todo decía “ah bueno, como usted diga”, medio incómoda, e insistiendo en “¿es como un regalo?”. Muchas gracias, se reía, muchas gracias. Yo le deseé felices fiestas y se fue. Volvió sobre sus pasos pensativa y me preguntó si volvía en dos semanas. Le dije que sí, que como siempre. Se ve que confundió aguinaldo con indemnización por despido. Más tranquila, y antes de entrar al ascensor, se frenó y me dijo, ocurrente, “lo voy a usar para comprar la sidra”. Y así al final entendió lo que es el aguinaldo.

Cola de mono

Otro email equivocado (de los cientos) que me cae por tener la cuenta “crodriguez” y que me confundan con Cholo, Carlos, Celia, Celeste, Claudio, y un largo etcétera, Rodriguez: “¡Hola! Te llevo tu pan de pascua ($3500) hoy y te recuerdo k debes llevar cola de mono a la reunion de apoderados. Nos vemos. Keila.” Respondí.

Mascotas

Me mira y se sonríe, a unos metros de distancia, desde la pista de baile, mientras baila robotito con sus dos amigos. Se va y vuelve varias veces, me mira y se sonríe. Voy, nos besamos sin decir nada, y los amigos se apartan y escucho un “ahhh buehhhhh”. Después salimos de la pista y charlamos. Le doy agua de mi botellita de agua, y me lo agradece. Agua bendita. Habla entrecortado, parco, sonriendo, mirando el piso. Está tímido, tartamudo o borracho. Mejor besémonos. Después me voy a dar unas vueltas por ahí. Cada tanto vuelve a parecer, se me para enfrente y me mira con cara de mascota abandonada, morrudito, barbudito, El Campito Refugio. Charlamos un poco más y nos damos unos besos más. Tengo ganas de hacer pis. En el baño no hay lugar en los mingitorios, así que me meto en uno de los cubículos apenas se desocupa. De la cadena del baño cuelga un calzoncillo. Miro. Un boxer, estampado, militar, camuflado. Transpirado, roto, con agujeros (¿arrancado en la urgencia del encuen...

Orfebre

Los putos somos grandes escultores: danos cualquier cosa y te tallamos un morbo.

Ser o no ser

Si sos oso, no, sos gordo. Si sos morrudo, no, sos grandote. Si sos de huesos grandes, no, sos de carne firme. Si sos onda rugbier, no, sos onda patón. Si sos panzón, no, tenés pancita. Si sos culoncito, no, sos fuertón. Y al final igual acá no hay osos de verdad, porque los de verdad están todos metidos en una pileta de Fort Lauderdale y acá son todas obesas, pasivas y creídas. Listo, ahora que resolvimos la cuadratura del oso, ¿nos tranquilizamos un rato?

Me transé a Julia Zenko

El sueño empezaba que Julia Zenko nos hacía llegar que estaba aburrida, que quería salir a bailar. Quiénes éramos “nosotros” y cómo nos hacía llegar esa información, no lo sé, así son los sueños. Y entonces aparecíamos todos arriba de un colectivo, supongo que sería el 39. Éramos todo pibes, sí, pendejos, y Julia Zenko iba en el asiento de atrás, en el largo, con cara de aburrida. Todos los pibes tomábamos, pero ella no, ella ponía cara de aburrida. Me mandaron al asiento de atrás, con Julia, y yo fui, con el vaso en la mano, y cuando tomé un sorbito el trago estaba medio aguado y caliente, así que pedí que me traigan hielo. Alguien me sacó el vaso de la mano y fue hasta el chofer, que tenía ahí hielo en un balde. Y fue ahí que me senté con Julia, que no hablaba, muda, muy narigona, y ella se sacó una camisa que tenía y quedó en musculosa, y medio se recostó sobre el asiento y medio me provocaba. Todo era “medio”. Así que yo medio me incliné y la besé y medio las...