Eclipse total
Ah todo eso. Echale la culpa a las luces, al alcohol y al sucundún y al eco y el pulso de la música que te pega en el pecho. El respingón de que se prende el aire acondicionado del boliche y de pronto estás otra vez ahí, los pies un poco pesados, el tacto que de pronto se te localiza en ese peso, en los pies, y ahora hay un pliegue ahí que jode, esa media, apoyás fuerte contra el piso y girás el pie para así el pliegue se va, pero no, siempre hay un pliegue en la media, y podés negociar empujarlo un poquito para acá o para allá, y en cuanto enfocaste el cuerpo y el pie y el pliegue te molesta también el elástico del calzoncillo, el jean que te cuelga y raspa un poco en la entrepierna, tirás un poco los hombros para atrás para que se te acomode la chomba que amenaza mutar en camisa de fuerza apretando los sobacos, y todo se vuelve picazón que empuja a picazón, piezas de dominó que caen una atrás de la otra haciendo un dibujito, pero antes que se cierre el dibujito lo perdés y volvés, me...