Separata
Las cosas son como caramelos, envueltas en el papel de las palabras. Ahora hace calor y las cosas se ablandan, se ponen chirles, sudan su baba central y se pegan a las palabras que las envuelven. Hay que desenvolver las cosas con cuidado milimétrico, o sino resignarse a comer el caramelo con pedacitos de papel pegado. Escribir es como cortarse las uñas, algo te crece dentro de la carne, se abre camino y se curva, se vuelve sólido y flexible, un tejido de células muertas. Y hay que desprenderlo para que vuelva a crecer, cortarlo con un clic. Clic.